Con un formato renovado y completamente gratuito, la feria de Tequisquiapan recuperó su esencia como una festividad popular, logrando una asistencia histórica y un saldo blanco en materia de seguridad, gracias a la participación ordenada de la ciudadanía y la coordinación entre autoridades municipales.
El presidente municipal, Héctor Magaña Rentería, informó que tras más de 20 años en los que el acceso a la feria estuvo controlado por empresas externas —incluso cobrando entrada a un parque que es público—, este 2025 se optó por abrir nuevamente las puertas a todos los tequisquiapenses, permitiendo así que las familias disfrutaran de su espacio, su cultura y su identidad.
“Antes, una empresa se beneficiaba de un festival que debía ser del pueblo. Hoy, la inversión y el consumo se quedan con nuestros productores, restauranteros, hoteleros y comerciantes locales. Eso es lo que queríamos: que la gente conociera y consumiera directamente de quien hace comunidad en Tequisquiapan”, expresó el edil.
El éxito fue notable no solo en la afluencia récord, sino también en la tranquilidad con la que se desarrolló el evento, sin mayores incidentes. “Apostamos a la seguridad, al orden y a la calidad de nuestra gente. Algunos pensaban que abrir las puertas traería caos, pero demostramos que se puede tener una feria familiar, segura y de alto nivel”, afirmó Magaña Rentería.
Además, el alcalde subrayó que esta edición fue una oportunidad para reconstruir la confianza con la comunidad. Reconoció que algunos sectores decidieron mantenerse al margen por la incertidumbre que generaban los errores del pasado, pero muchos de ellos comenzaron a acercarse desde la primera semana de actividades para integrarse en futuras ediciones.
“Nos dijeron: ‘Queremos estar en la que sigue’, porque vieron que sí se puede hacer bien, con transparencia y con orden. Eso nos permite proyectar una feria 2026 más fuerte, más participativa y verdaderamente del pueblo”, concluyó.
Con este nuevo modelo de organización, el Gobierno Municipal de Tequisquiapan marca un precedente en cómo deben realizarse las festividades públicas, priorizando la inclusión, el respeto al espacio común y el fortalecimiento económico local.








