La búsqueda de personas desaparecidas en la Barranca de Cocheros registró un nuevo avance este lunes, cuando integrantes del Colectivo Desaparecidos Querétaro localizaron un resto óseo humano, identificado como una costilla, durante la jornada de rastreo realizada en la zona. El hallazgo fue procesado y embalado por peritos de la Fiscalía General de la República (FGR), quienes lo trasladarán a laboratorio para su análisis genético y eventual confronta. Este descubrimiento marca la séptima ocasión en cinco años que se encuentran restos humanos en este sitio, considerado uno de los puntos de búsqueda más relevantes del estado debido a los hallazgos recurrentes que han sido reportados tanto por las colectivas como por las autoridades.
La vocera del colectivo, Yadira González Hernández, explicó que la jornada se desarrolló en condiciones particularmente adversas. Señaló que el descenso hacia la barranca fue más complicado de lo habitual debido a la humedad generada por las lluvias recientes, lo que volvió el terreno resbaloso y aumentó el riesgo para las buscadoras, muchas de ellas mujeres mayores que llevan años recorriendo esta zona. González también denunció la ausencia de personal de Protección Civil, institución que —según dijo— dejó de acompañarlas desde este martes, afectando directamente la seguridad operativa del equipo. En contraste, sí acudieron elementos de Policía Estatal, Guardia Nacional y de las comisiones nacional y local de búsqueda para dar acompañamiento durante el operativo.
Las labores del día incluyeron macheteo, limpieza de maleza y un rastreo manual minucioso, realizado prácticamente a ras de suelo. Las buscadoras dedicaron horas a remover basura, tierra y restos de fauna con extremo cuidado ante la posibilidad de encontrar fragmentos humanos entre los materiales acumulados por el tiempo y la naturaleza. Finalmente, tras varias horas de exploración, fue ubicada la pieza ósea que posteriormente fue levantada por peritos de la FGR bajo los protocolos forenses correspondientes, con la finalidad de seguir el proceso técnico que permita identificar a la persona a la que pertenecía.
El colectivo subrayó que, aunque los hallazgos suelen ser dolorosos, cada resto localizado representa un paso importante hacia la verdad y una posibilidad de regresar la identidad a una persona desaparecida. “Encontrar por lo menos un huesito de nuestra gente es quitar la incertidumbre y llevar un poco de paz a una familia”, expresaron. Las labores continuarán en la misma zona durante los próximos días, manteniendo la convicción que ha guiado al grupo durante años: seguir buscando, hasta encontrarles.




